La industria de la marihuana en el medio ambiente

Con la legalización de la marihuana en todo el país y el mundo, su demanda ha crecido rápidamente y, según el principio económico, también lo ha hecho la oferta. Han surgido nuevas granjas de marihuana para satisfacer las necesidades de esta nueva demanda, pero ¿cuáles serán los efectos que tendrán más prácticas legales del cultivo en el medio ambiente?

Hay algunos factores claves para tener en cuenta al momento de tratar de analizar el impacto potencial de este nuevo cultivo legal. En primer lugar, ha resultado difícil para los investigadores medir con precisión cómo exactamente su legalización está cambiando la huella de la marihuana en el medio ambiente, ya que muchas prácticas agrícolas de este rubro en el pasado han sido principalmente subterráneas e ilegales, fuera del puñado de agricultores a los que se les permitió proporcionar marihuana medicinal. Pero los investigadores de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill y la Universidad de Lancaster en el Reino Unido han pedido a los organismos federales que comiencen a hacer precisamente eso.

Sin embargo, una cosa que tienen clara los investigadores es que las operaciones ilegales ni fueron beneficiosas para el medio ambiente, pues no estaban sujetas a alguna norma ambiental lo que condujo a algunos cultivos externos que de otro modo no ocurrirían con las prácticas agrícolas legales. Un ejemplo de ello se trató de la aplicación intensiva de impuestos a los arroyos locales con los que se satisfacía las necesidades de agua del cultivo sediento. 

Se estima que solo en California, los sitios de cultivo ilegal han consumido más de mil millones de galones de agua de fuentes reservadas para el consumo humano en ciudades como San Francisco y Sacramento. Las plantas de marihuana requieren más agua que la mayoría de los cultivos utilizados en la agricultura, y un informe de Oregón señaló que una planta madura necesita al menos 23 litros de agua al día, mientras que una planta de uva que se empleó para tal estudio solo requirió de unos 13 litros.

Otro informe emitido desde California señala que las operaciones clandestinas fueron de incidencia directa del agotamiento de diversos arroyos en cuatro cuencas diferentes del norte de California. Los informes del Centro de Investigación de Ecología Integral también muestran evidencia de que las fuentes de agua que continúan fluyendo señalan un alto riesgo de afectación debido a los insecticidas y rodenticidas que no se encuentran monitoreados y que se utilizan para proteger los cultivos secretos de las plagas. El impacto de todo en conjunto puede ser devastador para el entorno local a medida que los venenos ascienden por la cadena alimentaria. Resulta importante ver cómo y cuándo la legalización incidirá en la producción de marihuana ilegal y cuál será su impacto en los ecosistemas locales.

Los investigadores esperan que los sitios ilegales sean reemplazados por prácticas legales que deban cumplir con los estándares ambientales. Sin embargo, el cultivo legal de marihuana también viene con sus diversas situaciones inherentes a tal práctica.