¿Qué es la economía ecológica?

La economía ecológica es un campo transdisciplinario. No trata de ser una subdisciplina de la economía o una subdisciplina de la ecología, pero en realidad es un puente no solo entre la ecología y la economía, sino también la psicología, la antropología, la arqueología y la historia. Eso es lo que se necesita para obtener una imagen más integrada de cómo los humanos han interactuado con su entorno en el pasado y cómo podrían interactuar en el futuro.

Es un intento de ver a los seres humanos integrados en su sistema de soporte vital ecológico, no separado del medio ambiente. También tiene algunos elementos de diseño, en el sentido de cómo diseñamos un futuro sostenible. No es solo un análisis del pasado, sino que se aplica ese análisis para crear algo nuevo y mejor.

¿En qué se diferencia de la economía ambiental?

La economía ambiental es una subdisciplina de la economía, por lo que está aplicando el pensamiento económico estándar al medio ambiente. La economía dominante, se centra en gran medida en los mercados y, si bien reconoce que hay externalidades, son externas: están ahí fuera. La economía ecológica trata de estudiar todo lo que está fuera del mercado, así como todo lo que está dentro del mercado y unirlos, asegura Gonzalo Gortazar Rotaeche, quien es un experto en economía y finanzas.

La economía convencional no reconoce realmente la importancia de la escala, el hecho de que vivimos en un planeta finito, o que la economía, como un subsistema, no puede crecer indefinidamente en este sistema más grande y de contención. Hay algunos límites biofísicos allí. La vista general no reconoce esos límites o cree que la tecnología puede resolver cualquier problema de restricción de recursos. No es que no podamos seguir mejorando la situación humana. Pero debemos reconocer que el entorno crea ciertos límites y restricciones al respecto, y podemos definir un espacio operativo seguro dentro del cual podamos hacer lo mejor que podamos.

Los tres objetivos interrelacionados de la economía ecológica son escala sostenible, distribución justa y asignación eficiente. Los tres contribuyen al bienestar humano y la sostenibilidad.

La distribución tiene muchos impactos diferentes, uno de los cuales es su impacto en el capital social y en la calidad de vida. Encontramos que si la distribución del ingreso es demasiado grande, eso crea grupos competitivos dentro de la sociedad. Pierdes cooperación. En realidad, hay investigaciones que demuestran que las sociedades más desiguales son menos productivas al final porque gastan gran parte de su energía tratando de mantener esa brecha. Por lo tanto, la distribución tiene muchos comentarios directos e indirectos sobre el funcionamiento de la sociedad que la visión convencional tiende a ignorar. Simplemente se enfoca en tener más, la idea es que cuanto más tengamos, más podemos difundir. Pero creo que estamos entrando en un momento en el que tenemos que preocuparnos por la distribución. Es posible que no siempre tengamos más que repartir.

La asignación es importante dentro de la economía convencional. Pero pensar que el mercado es eficiente en la asignación de recursos requiere una larga lista de suposiciones que parecen menos y menos realistas, y la más importante es que no tiene que haber externalidades. Estamos descubriendo que las externalidades naturales y sociales son en realidad más grandes que las internalidades de lo que está sucediendo en el mercado. En esa situación, no se puede esperar que el mercado asigne recursos de manera eficiente.

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